Cuando hablamos de estrategias de comercio electrónico para la comercialización de productos físicos, es decir aquellos que conllevan el envío del objeto hasta la dirección del comprador, encontramos infinidad de soluciones, métodos y técnicas para realizarlo de la manera más eficiente y tener éxito.  Por regla general se olvidan las estrategias de un aspecto fundamental, la fiscalidad y régimen aduanero del destino en el envío del producto. Para cualquier emprendedor en la España peninsular o incluso dentro de la unión europea, que realice envíos en el territorio al que pertenecen, el problema es común y digamos que la soluciones son homogéneas. Pero existe un gran olvidado en España y Europa que es Canarias.

El régimen económico y  fiscal de Canarias y por consiguiente su régimen aduanero, hacen que los envíos hacia y desde  las islas se contemplen de manera diferente al resto del territorio  nacional, grabando los envíos y recepción de productos que en algunos casos hacen inviable el negocio. Las ventajas que supone el régimen económico y fiscal para la economía de las islas se torna totalmente negativo cuando hablamos de comercio electrónico.

En los últimos años se han realizado esfuerzos para mitigar esta problemática eximiendo los gastos aduaneros para los envíos que no superen determinados importes, pero a todas luces resulta insuficiente para desarrollar grandes proyectos de comercio electrónico desde Canarias.

Ante esta situación la pregunta que nos podemos hacer es ¿Es viable un proyecto de comercio electrónico en Canarias? La respuesta es sí, aunque parezca contradictorio.

Y dónde está la solución  al problema. Como se pueden imaginar la solución pasa como en todos los proyectos exitosos de e-commerce, en la logística de almacenes de los productos, además de un adecuado control de volúmenes de producción.

Aquí es donde habrá que plantearse otra pregunta importante ¿Qué producción mínima he de generar para hacer viable mi proyecto?